Ordenaciones Sacerdotales en Chile
“Señor mío Jesucristo, te pido que me concedas dos gracias: …que yo sienta en mi corazón, tanto como sea posible, el extremado amor en que te abrazaste, Tú, Hijo de Dios, y que te llevó a sufrir gustosamente tan atroces tormentos por nosotros miserables pecadores,… y que yo llegue a sentir, tanto como sea posible, en mi alma y en mi cuerpo, los dolores que Tú padeciste a lo largo de tu amarguísima pasión”
San Francisco de Asís
Con esta petición a Nuestro Señor entregaba su ministerio al Sacro misterio de la Cruz el neo-sacerdote Mario Ávila. Por su parte el nuevo presbítero Diego Ruiz nos recordaba su importancia con las ungidas palabras del Párroco Santo de Ars: “El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús”
El día jueves 10 de marzo en la iglesia de la fuerza aérea tuvo lugar la solemne celebración, en la cual S.E.R. el Cardenal Jorge Medina Estévez confirió la dignidad del ministerio sacerdotal al hasta entonces diácono Mario Ávila. En la homilía el Cardenal se dirigió directamente al ordenando explicando distintos aspectos de su nuevo oficio en la Iglesia.
La celebración fue acompañada por el P. Ricardo Clarey, superior Provincial de la provincia de Nuestra Señora de Luján, por el P. Gustavo Nieto, superior de la provincia de la Inmaculada Concepción, en la cual el P. Mario trabaja como misionero, por el P. Contardo, su guía espiritual hasta su ingreso al noviciado y algunos sacerdotes amigos de la familia.
Al día siguiente celebró su primera Misa en la Iglesia de las hermanas Sacramentinas. En la homilía el P. Miguel Contardo destacó dos “sonrisas” que de algún modo lo marcaron en su vida. Comparó la sonrisa del P. Alberto Hurtado, quien en su juventud lo guiara hacia el sacerdocio, con la del P. Mario, uno de sus últimos hijos espirituales, “dado a luz” en el ocaso de su vida.
El sábado celebró su primer Misa en la Pquia. “Ntra. Sra. del Huerto”, donde funciona el noviciado y posteriormente en la Pquia. “Jesús el Buen Pastor” donde él había ejercido el ministerio diaconal el año anterior.
A su vez el miércoles 1 de junio, fiesta de San Justino, recibió el sacramento del orden el diácono Diego Ruiz de manos de Mons. Juan Barros. En la homilía Mons. Barros hizo un repaso de la vida bendecida por Dios de un modo especialísimo, como es su actuar cotidiano con todo elegido para el sagrado ministerio. Resaltó su devoción a los Sagrados Corazones y le remarcó que en ello estaba su futura perseverancia. Posteriormente, en la acción de gracias el P. Ricardo Clarey destacó el pedido hecho por Monseñor hacía algunos años cuando confirmó a Diego, pidiendo vocaciones de aquellos jóvenes a quienes ese día confería el sacramento. Terminada la Misa tuvieron lugar los correspondientes festejos.
Podemos concluir esta crónica uniéndonos a la alegría que experimenta la Iglesia universal ante estos acontecimientos, ya que el sacerdote hace la Eucaristía, sacramento del amor de Dios que a su vez hace la Iglesia. De modo que mientras haya sacerdotes el mundo tiene esperanza, pues Cristo sigue inmolándose día a día en el por la salvación de todos.