Batallón Chacabuco 2990 - La Pintana - San Bernardo - Santiago - Chile - CP (-)
Tel: 0056 (2) 852 0073
I. Historia y descripción del barrio
La parroquia se encuentra en la comuna La Pintana, en la periferia sur de la ciudad de Santiago de Chile. El barrio es conocido como El Castillo. No es espacialmente muy grande: tiene quince por doce cuadras, pero dentro de esos límites viven cuarenta y dos mil personas, según cálculos de algunos años atrás. El origen de este barrio está en la erradicación de villas miserias (poblaciones que viven en situación miserable) de algunas zonas de Santiago, ya sea por dificultades geográficas y climáticas, ya sea porque ‘afeaban’ zonas ‘buenas’ de la ciudad. Fueron trasladadas a lo que ahora es El Castillo, donde se erigieron los así llamados “campamentos”, porque vivían muy precariamente. En realidad, los “campamentos” son algo no muy diferente a lo que nosotros conocemos por “villas miseria”.
El servicio de la caridad. Éste es el nombre que Benedicto XVI da a lo que a veces, inexactamente, se llama Pastoral Social. El P. Buela nos enseñó que el servicio de la caridad es parte importantísima del
carisma de nuestro Instituto. Y Benedicto XVI nos enseña que el servicio de la caridad es parte constitutiva y esencial de la Iglesia.
Crónica breve del Comedor Comunitario “Beata Madre Teresa de Calcuta”
Parroquia “Jesús el Buen Pastor”, San Bernardo, Santiago de Chile
El milagro de Jesús
Un día Nuestro Señor Jesucristo estuvo sembrando la semilla de la Palabra de Dios durante horas enteras, tal como lo narra el evangelista San Marcos (6,30 ss). Era mucha la gente que escuchaba. Llegó el atardecer. Los discípulos del Señor fueron sensibles a la situación de tanta gente y se dieron cuenta que a esa hora, luego de un día entero de atención a la Palabra de Dios, tendrían hambre. Buscaron remediar esa hambre y por eso le dijeron a Jesús: “El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a los pueblos cercanos a comprarse algo de comer”. La sugerencia que ellos hacen demuestra que sienten como propia la aflicción de la gente. Pero Jesús quiere algo más de ellos, algo más que el compadecerse sinceramente del sufrimiento del otro. Quiere que se pongan en movimiento, que entren en acción y que se conviertan en instrumentos eficaces del alivio del sufrimiento de los demás. Precisamente eso es lo que busca la respuesta de Jesús. Les dice escuetamente: “Denles ustedes de comer”. Luego de buscar lo poco que tenían, apenas cinco panes y dos peces, se lo presentan a Jesús como símbolo de su impotencia. Entonces Jesús realiza el gran milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Cinco mil hombres quedaron saciados gracias a la pobre acción de los discípulos (apenas juntar unos peces y unos panes) y a la gran obra de la misericordia de Jesucristo.